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El hermano Nelson Avilán, miembro de la familia Betel en Colombia para el año 1993 recibió esta experiencia de los hermanos Manning de España

Una hermana en Londres, Inglaterra, que había estado confinada a una silla de ruedas antes de conocer la verdad, estaba dando testimonio por escrito redactando una carta a diario por más de diez años y nunca había recibido respuesta alguna.

Cuando el superintendente de circuito visitó su congregación ella solicitó hablar con él y le comentó su situación completamente y le dijo: voy a dejar de escribir cartas, pues nadie me ha contestado nunca, Jehová no me quiere, me doy por vencida. El viajante le respondió: Usted no puede hacer eso, recuerde que cuando se bautizó usted le dijo a Jehová que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por él. Usted no sabe el bien que sus cartas han podido hacer, de manera que no debe parar. Jehová no ha terminado con usted todavía. Entonces recuerde… usted no puede darse por vencida.

Nuestra hermana se retiró un poco enojada. Ella tenía un programa de radio favorito que escuchaba cada semana. Una semana después de la visita del superintendente de circuito ella sintonizó su programa. El presentador comenzó explicando que había estado ausente porque su madre había muerto de repente y todavía se encontraba muy acongojado, pero que necesitaba regresar a su empleo. Nuestra hermana comenzó a pensar en lo que el viajante le había dicho y decidió hacer una carta más.

En la carta le comentó al presentador cuánto había disfrutado de su programa y luego empezó a darle testimonio acerca de la esperanza segura de la resurrección. A la semana siguiente sintonizó el programa y el presentador comenzó agradeciendo a todas las personas por las cartas de consuelo recibidas y luego agregó, pero tengo una carta que verdaderamente me llegó al corazón y deseo leérselas a ustedes. ¡Y pasó a leer toda la carta de la hermana por la radio! Ella se sintió muy feliz y comenzó a meditar en lo que el viajante le había dicho, que Jehová no había terminado con ella.

Inmediatamente le empezó a escribir una carta más completa sobre la esperanza paradisíaca al presentador y lo animó a estudiar la Biblia. Un día de la semana cuando se encontraba almorzando escucho que alguien llamaba a la puerta y cuando abrió había un hombre allí quien dijo: yo sé que usted no conoce ni cara, pero cierre los ojos por un momento y quizás reconozca mi voz, tan solo quería conocer a la persona que me escribió esas bellas y emocionantes cartas. Deseo comentarle que quiero de corazón ver a mi querida mamá en la resurrección, de manera que necesito con urgencia aprender lo que la Biblia dice. Quería saber si estaría usted dispuesta a recibirme una vez a la semana para que me enseñe más acerca del paraíso en la tierra.

La hermana recordó de nuevo las palabras…Jehová no ha terminado con usted. De modo que este buen hombre y su esposa vinieron a la casa de la ha hermana y estudiaron celosamente la Biblia y antes de que transcurriera mucho tiempo progresaron en la verdad y se bautizaron.

Un día toda la familia de él vinieron a la casa de la hermana y le dijeron: hemos tenido una reunión familiar y nos gustaría hacerle una pregunta, en vista de que Ud. Ha hecho tanto por nosotros apreciaríamos hacer algo por usted. ¿Vendría a vivir con nosotros y así podremos cuidarla? La hermana con lágrimas en los ojos y muy emocionada aceptó la oferta y recordó las palabras del superintendente cuando dijo:

“JEHOVÁ NO HA TERMINADO CON USTED”

Fuente | No disponible

Experiencia compartida por el hermano Jorge. Gracias por recordarnosla.

Se le pidió a una hermana que contara su experiencia de cómo se volvió a la verdad.

Ella quería estudiar la Biblia con los testigos, pero primero debía obtener el permiso de su padre. El estaba envuelto con la mafia japonesa y era un hombre muy cruel.

La mafia japonesa tenia la reputación de ser muy crueles y brutales en su trato con las personas. Por ejemplo, en vez de matar a alguien, los desfiguraban o mutilaban para causarles sufrimiento de por vida.

Cuando le preguntó a su padre si podía estudiar con los testigos, inmediatamente dijo “NO!”. El no permitiría que su hija estudie con esa gente. Ella trató de explicarle cuanto significaba esto, pero el no hacía caso a sus súplicas. Después de muchos intentos, el finalmente le dijo q si era tan importante para ella, entonces tendría q estar dispuesta a sacrificar algo a cambio. Ella estuvo de acuerdo. El padre le dijo que el precio que tenia que pagar para que ella estudie seria que un dedo de su mano sea cortado. Ella trató de razonar con el pero pronto se dio cuenta que esa seria la única manera que el la dejaría estudiar. Así que accedió!
El padre le corto el primer dedo de su mano derecha…  y ella comenzó a estudiar.

Después de algún tiempo, ella quiso empezar a ir a las reuniones. Nuevamente le pidió permiso al padre, y nuevamente el le dijo q tenia que sacrificar otro dedo si ella realmente quería ir a las reuniones. Ella accedió, y el padre le cortó el dedo medio.

Luego, ella progresó hasta el punto del bautismo. La situación fue la misma que antes. El le dijo que sabía cual era el precio, así q le cortó el dedo anular de la misma mano. Aun así, ella estaba agradecida a Jehová porque iba a poder bautizarse, así que no pensó sobre el sacrificio que hizo.

El hermano que la entrevistó en la asamblea le preguntó: “Ahora que el tiempo ha pasado, ¿ha sentido tu padre algún remordimiento por sus acciones contra ti?” Ella dijo “Porqué no se lo pregunta usted mismo… el está aquí hoy para bautizarse!”
El padre subió a la plataforma, abrazó a su hija y comenzó a llorar. Dijo que estaba arrepentido por haber hecho daño a su hija de manera tan cruel, y que jamás podría recompensarla. El hermano luego preguntó a la hermana si tiene algún sentimiento de odio o cólera contra su padre por todo el daño que le hizo.

Ella respondió; “Si todo lo que se necesitaba eran tres dedos para ganar a mi padre como mi hermano, entonces bien valió la pena”

Fuente | Asamblea

las-manos

Este es un pequeño relato en el que narro una experiencia personal. Está basado en algunos años de mi infancia cuando me diagnosticaron un tumor que aún hoy, casi 15 años después sigue acompañándome a donde quiera que yo vaya.

Mi historia comienza cuando yo tenía 7 años. Yo vivía en Miajadas (Cáceres) y allí teníamos mucha relación con los hermanos, todos los fines de semana nos juntábamos varias familias y cenábamos en mi casa. Era muy bonito. En una de estas familias había una hija que se casó y se fue a vivir a Bilbao. Yo la quería mucho, pues desde que yo era bebe me había tenido en brazos y cuidado como una hermana mayor.

La cuestión es que me fui de viaje unos días con ella y su marido a Bilbao. Y estando allí empecé a encontrarme muy mal. Para entonces yo nunca había tenido ninguna enfermedad, puede que algún resfriado, pero nada más. Como estaba bastante mal me llevaron de nuevo con mis papas y ellos al médico, que en un principio no supo que diagnosticar. Finalmente me internaron en el hospital de Cáceres, donde pasé por muchas pruebas.

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Metas Espirituales

Nuestro hermano Christian de Weblog TJ compartió esta experiencia que nos hace reflexionar a todos. Gracias.

Un hermano tenia metas espirituales. Era el único en su familia que estudiaba la Biblia. Su mamá quería que él estudiara para médico igual que su primo y le dijo que su primo tenia buen futuro y que el era conformista. Pero él le hizo ver lo contrario a su mamá.

Le preguntó que iba a ser su primo después de estudiar…Su mamá le contestó: “pues va a trabajar en el Seguro social”. “¿Y luego?” “Pues se va a casar con una doctora y entre los dos van a poner un consultorio”. “¿Y luego?” “Pues como les va a ir bien van a poner una gran clínica”. “¿Y luego?” “Van a tener hijos y como van a ser ricos irán a la mejor escuela” “¿Y luego?” “Pues van a estudiar en la mejor universidad y también serán médicos como sus padres”. “¿Y luego?” “Pues será una familia de los mejores médicos y tendrán mucho dinero”. “¿Y luego?” “Pues ya van a envejecer y morir… ¿qué mas quieres?”

“Pues entonces yo tengo mejor futuro que mi primo… no soy un conformista”. “¿A sí?… ¿dime tú que vas a hacer?” “Pues ahora soy precursor regular”. “¿Y luego?” “Seré precursor especial…voy a ir a predicar a territorios aislados”. “¿Y luego?” “Voy a ir a betel donde se hacen Biblias… tratados… revistas… etc” “¿Y luego?” “Pues seré superintendente de circuito” “¿Y luego? “Superintendente de distrito”. “¿Y luego?” “Pues va a venir Armagedón. Y va a destruir el Seguro social… el consultorio… y la clínica de mi primo… “¿Y luego?” Yo voy a estar vivo por qué se que hice la voluntad de Jehová y viviré para siempre y luego seré biólogo… químico… ingeniero…arquitecto… y todo lo que quiera ser. ¿Ves qué no soy conformista? (Filipenses 1:10).

Esta experiencia fue contada en la asamblea de Distrito 2008 que se celebró en Alicante. Para quienes no habeis tenido la asamblea deciros que no teneis que preocuparos, ya que esta experiencia fue contada por la propia hermana y no estará (Seguramente) en tu asamblea para volverla a contar, y seguro en tu asamblea cuentan algunas también muy hermosas. Especial gracias a David que me la envió.

Cuando yo nací mis padres eran testigos pero siendo yo muy pequeña, mi padre fue expulsado y toda la familia dejamos de asistir a las reuniones. Y aunque él nunca volvió a la verdad, siempre me insistió en la importancia de servir a Jehová, así que yo, con 15 años solicité un estudio bíblico.

Pero en un corto espacio de tiempo, dos amigos íntimos míos murieron de cáncer y yo no conseguía encargarlo bien, y eso sumado al empeño de mi entorno más cercano de consolarme con ideas antibíblicas, hizo que me desanimara hasta el punto de dejar el estudio, lo que a su vez me causó gran frustración, y me llevó a pensar que lo mejor sería dejarme llevar por la corriente y vivir la vida al máximo, por mi y por esos amigos míos que no podían hacerlo.

Pero esos planes de vivir la vida al máximo no me salieron bien. Por ejemplo, cuando yo tenía 18 años a mi padre le dan una brutal paliza, lo torturan, lo dejan en coma y a causa de eso, poco de tiempo después muere. En el mismo tiempo, mi hermano mayor se ve implicado en un ajuste de cuentas y le amenazan con matarlo. Pero un amigo suyo se ofrece a ayudarles si a cambio yo me caso con él. Y eso es lo que hago. Tenemos un niño, pero al año y medio más o menos, yo consigo separarme ya que el ambiente en que vivimos no es nada buena para nosotros y me voy a casa de mi madre. Pero allí, lejos de encontrar apoyo o ayuda, lo que me encuentro es acoso por parte de su marido. Un acoso que llega hasta el punto de amenazarme con quemarnos al bebe y a mí sino acepto sus preposiciones. Ese acoso y muchos más problemas hacen que yo decida poner tierra de por medio y venir a vivir a Alicante en el año 2004.

Una noche de diciembre, tras mucho meditar en mi vida, yo oré a Jehová, sintiéndome indigna de hacerlo y con la casi total convicción de que no me escucharía. Pero le pedí ayuda, le pedí una nueva oportunidad, y justo a la mañana siguiente, tocaron el timbre dos testigos preguntando si yo sabía si en ese edificio alguien hablaba árabe o francés.  Y efectivamente, en mi casa se hablaban esos idiomas. Así fue como Jehová contestó mi oración y pude volver a estudiar.

Yo tenía que hacer cambios, pero el más importante era mi situación de pareja pues mi compañero aunque vivía conmigo un tiempo atrás, él había decidido llevar una doble vida y decidió casarse con otra mujer. Así que aunque se había arrepentido, ahora que yo había tomado la decisión de servir a Jehová, eso imposibilitaba que nosotros pudiéramos legalizar nuestra situación. Así que a mí me quedaban dos opciones: o esperar a que se solucionaran todos los trámites burocráticos o romper la relación. Pero si rompía la relación me enfrentaba al reto de sacar adelante a mis hijos sin apoyo familiar y sin trabajo.

Medité en textos como Mateo 6:33 donde se nos insta a todos a poner en primer lugar el reino, y lo que me ayudó a confiar en Jehová para poder hacerlo fueron las palabras del rey David en el Salmo 37:25 donde me garantizaba que mis hijos no se quedarían sin pan. Le comuniqué a mi compañero mi decisión y Jehová realmente no me ha fallado. A las dos semanas yo ya estaba trabajando y también los hermanos de la congregación se preocupan muchísimo de que nada nos falte. Pero lo más importante para mi es que ahora puedo hablar con Jehová, puedo refugiarme en él y la conciencia ya no me duele cuando hablo con él. También la esperanza en la resurrección hace mucho más llevadero las dificultades de cada día.

Sin duda nos alegramos de que nuestra hermana esté con nosotros hoy en el pueblo de Jehová.

Podeis descargar la experiencia en Audio con preguntas del orador en: SkyDrive

A menudo en conexión con la limpieza se hizo mención de la conducta general. Por ejemplo, el administrador de un salón usado por los Testigos para una asamblea en Helsinki, Finlandia, dijo: “Tuvimos una buena oportunidad de hacer comparaciones la última vez que ustedes se reunieron aquí. El día anterior había habido un concierto de música popular, y hubo muchísimo ruido y muchos borrachos. Todo estaba muy sucio. Todos los arreglos de ustedes dieron resultados sorprendentemente buenos . . . Esta es la muchedumbre más grande que ha visitado a nuestro salón en una sola ocasión. Hemos visto muchos tipos de reuniones aquí, pero éste es el grupo que mejor se ha comportado.”

En Viena, Austria, el administrador del estadio usado por los testigos de Jehová halló que el espíritu de grupo dentro de la administración de la asamblea era “absolutamente fantástico” y dijo que la conducta de los delegados era sobresaliente. Además, hablando francamente, un empleado del Centro Deportivo Estatal declaró: “Entre los testigos de Jehová aquí la limpieza es la orden del día. Uno debería sentirse impulsado a seguir el ejemplo de ellos. Por otra parte, cuando nuestros atletas usan el lugar, tropiezan sobre las colillas de cigarrillos y la basura que ellos mismos tiran.”
Respecto a la asamblea internacional de Montreal, Quebec, un funcionario de la administración de los Juegos Olímpicos para 1976 declaró: “Jamás en mi vida había visto una asamblea tan bien disciplinada y organizada. Y tome nota de lo que digo, . . . asisto a muchas asambleas.” Semejantemente, el inspector de cierto local que los Testigos usaron en Copenhague, Dinamarca, comentó: “Muchas organizaciones han tenido celebraciones aquí, pero ninguna de ellas ha mostrado algo que pueda compararse con lo que ustedes hacen respecto a planear, buen orden y cooperación con tan excelente espíritu.”

Después de la asamblea de Copenhague, a un Testigo empleado por la compañía telefónica le hizo el siguiente comentario un superior que vive cerca del sitio de asamblea: ‘Nunca había visto Idrætsparken tan limpio y tan atractivamente decorado, ni el problema del estacionamiento resuelto de una manera tan suave y elegante. Jamás había visto a tantas personas reunidas que estuvieran tan bien vestidas y acicaladas, y nunca había visto a tantas personas comportarse de manera tan bien disciplinada, ordenada y pacífica.’

La conducta excelente ciertamente se gana el encomio. Pero los testigos de Jehová no dicen que han desarrollado independientemente un estilo de vida que merece encomio. Más bien, el confiar en Jehová Dios y el aplicar su Palabra, la Biblia, produce fe que consigue la victoria sobre los rasgos y tendencias humanos indeseables que son tan comunes en estos “últimos días.” (2 Tim. 3:1-5) Es debido a su fe basada en la Biblia que estos cristianos manifiestan un buen espíritu, son ordenados y ‘buscan la paz.’ Las Escrituras los instan a ‘mantener excelente su conducta entre las naciones,’ y esto lo hacen, no para su propia gloria, sino para la gloria del Dios a quien sirven

Fuente | G79 Págs. 19-20

No hace mucho, Moisés, de Gibraltar, era un hombre muy desdichado. Él nos cuenta: “Era un borracho, y dormía en la calle. Me sentía perdido. Cada noche le pedía a Dios que se apiadara de mí y no tuviera que soportar ni un día más. Le preguntaba llorando por qué estaba en este mundo si era un inútil sin empleo, sin familia y sin nadie que me ayudara. ¿Por qué seguir viviendo?”. Entonces, algo sucedió.

Moisés pasa a decir: “Supe que Dios había oído mi oración cuando conocí a Roberto, un testigo de Jehová. Él me dio una Biblia y un ejemplar del manual bíblico ¿Qué exige Dios de nosotros? Cada día estudiábamos juntos la Biblia en el mismo banco en el que dormía por la noche. Al mes, Roberto me llevó a una reunión en el Salón del Reino de los Testigos de Jehová. En poco tiempo, la verdad bíblica había cambiado por completo mi punto de vista. Ya no duermo a la intemperie, ni fumo, ni bebo. Mi vida ha cambiado, y soy feliz. Espero bautizarme pronto y servir a Jehová como Testigo suyo”.

¡Qué transformación! A menudo, la razón de que la gente viva sin esperanza es la falta de conocimiento. No sabe de Dios ni de sus maravillosos propósitos. Ese conocimiento aportó a Moisés la fortaleza y el valor necesarios para dar un giro a su vida. En su caso encontró respuesta el ruego a Dios del salmista: “Envía tu luz y tu verdad. Que estas mismas me guíen. Que me traigan a tu santa montaña y a tu magnífico tabernáculo” (Salmo 43:3).

En Belice, Daniel tuvo una experiencia similar. Él no dormía en la calle. Tenía un empleo de prestigio, pero llevaba veinte años tratando de escapar de una vida de drogodependencia, alcoholismo e inmoralidad. Aunque se crió como católico, Daniel no le veía ningún significado a la vida, y dudaba que Dios existiera. Acudió a diferentes iglesias en busca de ayuda, sólo para descubrir que muchos de sus amigos que iban a la iglesia, e incluso algunos que eran clérigos, consumían drogas y abusaban del alcohol. Entretanto, su mujer estaba a punto de divorciarse de él.

Desesperado, Daniel se inscribió en un centro de rehabilitación. De todos modos, sabía que en cuanto saliera de allí, volvería a las drogas si no recibía ayuda. ¿Pero qué clase de ayuda? En mayo de 1996, dos días después de terminar la rehabilitación, se acercó a un testigo de Jehová y le sorprendió con el ruego: “Por favor, estudie la Biblia conmigo”. El Testigo hizo planes para estudiar juntos la Biblia dos veces a la semana. Daniel comenzó de inmediato a adaptar su vida a la voluntad de Dios, y cambió sus viejas amistades por amigos cristianos que no consumían drogas ni abusaban del alcohol, y que rechazaban la inmoralidad. Aprendió cuánta razón tiene la Biblia cuando dice: “El que está andando con personas sabias se hará sabio, pero al que está teniendo tratos con los estúpidos le irá mal” (Proverbios 13:20). Pronto se le oyó decir: “Por primera vez en mi vida, sé lo que es tener la conciencia limpia”. La vida de Daniel también cambió.

En Puerto Rico, otro hombre experimentó un cambio radical. Estaba encarcelado y se le consideraba muy peligroso, pues había asesinado a varias personas. ¿Pudo transformarlo la verdad bíblica? Sí. Un testigo de Jehová le dio unos números de las revistas La Atalaya y ¡Despertad!, y enseguida pidió más. Se le comenzó un estudio bíblico, y a medida que asimilaba la verdad, todos vieron su transformación, que comenzó a hacerse evidente cuando se cortó la melena y se afeitó su descuidada barba.

La Biblia muestra que Dios perdona al pecador que se arrepiente de verdad y cambia su modo de vivir. Pablo escribió: “¡Qué! ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? [...] Y, sin embargo, eso era lo que algunos de ustedes eran. Pero ustedes han sido lavados” (1 Corintios 6:9, 11). Sin duda, estas palabras consolaron a este hombre, al igual que las de Hechos 24:15: “Va a haber resurrección así de justos como de injustos”. Él nos explica por qué: “Cuando tenga lugar la resurrección de los muertos, quiero estar allí para pedir perdón a aquellos a quienes quité la vida”.

Fuente | W98 01/01 Págs. 3-4

En 1993 se puso a prueba la fe de cuatro estudiantes de música de Jelgava cuando a su coro se le eligió para cantar durante las celebraciones del día de la Independencia. Aunque las jóvenes eran nuevas en la verdad, estaban decididas a agradar a Dios, por lo que escribieron al director del coro solicitándole respetuosamente que, teniendo en cuenta su conciencia cristiana, se las eximiera de participar en aquel acto. ¿Cómo reaccionó el director? Envió a los padres de las alumnas un ultimátum: si sus hijas no cantaban, serían expulsadas. Como los tres hebreos, las muchachas obedecieron a Jehová (Dan. 3:14, 15, 17; Hech. 5:29).

Dace Puncule, una de las jóvenes, explica: “La oración y el apoyo de los hermanos nos ayudaron a permanecer fieles. La escuela nos expulsó, pero jamás me he arrepentido de mi firme postura a favor de la verdad. Lo cierto es que Jehová me ha cuidado muy bien. Solo unos meses después me contrataron en un bufete de abogados, y la experiencia que adquirí me ayudó más tarde en Betel, donde sirvo desde el año 2001”.

Fuente | Yb07 Págs. 209-210

Aivars Jackevičs, por ejemplo, tenía problemas con la bebida. Él confiesa: “Empezaba mi borrachera de fin de semana tomándome una cerveza para desayunar, seguida de una botella de vodka. Cierta noche de enero de 1992 estaba en casa con el brazo en cabestrillo. El día anterior había sido víctima de un robo mientras estaba borracho. Me sentía deprimido y pensaba en suicidarme. Entonces, alguien llamó a la puerta. Era un vecino que me había hablado de la Biblia en varias ocasiones. Iniciamos una conversación, me ofreció un estudio de la Biblia y acepté.

”El día del estudio no probaba el alcohol, y eso me ayudó a progresar. Cuando entendí el verdadero estado en que se encuentran los muertos, y que yo no ardería en el infierno (algo que me aterraba), comencé a estudiar tres veces por semana. En menos de cuatro meses me nombraron publicador no bautizado. Sin embargo, la Biblia advierte que ‘el que piensa que está en pie, cuídese de no caer’. Y yo cometí la insensatez de salir una noche con malas compañías. Bebí mucho y volví a tener pensamientos suicidas. Pero Jehová es misericordioso y paciente, y varios hermanos amorosos acudieron en mi ayuda. De aquella experiencia aprendí una buena lección. En 1992 me bauticé, y ahora soy miembro de la familia Betel de Letonia (1 Cor. 10:12; Sal. 130:3, 4).”

Fuente | Yb07 Pág.  206

A principios de 1957, las autoridades emprendieron una nueva campaña contra los testigos de Jehová. Seguían a los hermanos y registraban sus casas. Viktor Gutshmidt recuerda: “Un día, al volver del ministerio, encontré el apartamento patas arriba. La KGB estaba buscando publicaciones. Me arrestaron y durante dos meses me estuvieron interrogando. Yulia, nuestra hija menor, tenía once meses de edad, y la mayor tenía dos años.

”En uno de los interrogatorios, el agente a cargo me dijo: ‘Tú eres alemán, ¿verdad?’. Para muchos en aquel tiempo, ser alemán era sinónimo de ser fascista. La gente odiaba a los alemanes.
”‘No soy nacionalista —le contesté—, pero si me está hablando de los alemanes a quienes los nazis llevaron a los campos de concentración, ¡estoy muy orgulloso de esos alemanes! Antes se llamaban Bibelforscher, pero ahora se llaman testigos de Jehová. Puedo decirle con orgullo que ningún Testigo jamás ha disparado una ametralladora ni un cañón. ¡De esos alemanes me siento orgulloso!’.

”Como el agente se quedó callado, yo seguí: ‘Estoy seguro de que ningún testigo de Jehová ha participado en rebeliones ni revueltas. Y aun si se prohíben sus actividades, siguen adorando a Dios. Pero no dejan de reconocer y obedecer a las autoridades legales, siempre y cuando sus leyes no quebranten las leyes más elevadas de nuestro Creador’.
”De pronto, el agente me interrumpió diciendo: ‘Jamás hemos estudiado a ningún otro grupo tan de cerca como a los Testigos. Si en los registros se hubiera encontrado cualquier cosa, hasta una gota de sangre derramada por ustedes, les habríamos pegado un tiro a todos’.

”Entonces pensé: ‘Nuestros hermanos de todo el mundo han tenido el valor de servir fielmente a Jehová, y su ejemplo nos ha salvado la vida aquí en la Unión Soviética. Así que quizás el que nosotros sirvamos fielmente a Dios ayude algún día a nuestros hermanos de otras partes’. Este pensamiento fortaleció mi resolución de aferrarme al modo de pensar de Dios.”

Fuente | Yb08 Pág. 107-111

Cuando participaba en la predicación telefónica, a una ministra de tiempo completo de Etiopía le asustó oír un gran alboroto de fondo al hablar con un hombre, quien enseguida le pidió que volviera a llamar más tarde. Así lo hizo ella, y él se disculpó por lo ocurrido explicándole que justo en aquel momento había tenido una acalorada discusión con su esposa. La hermana vio en este comentario una oportunidad para referirse a los sabios consejos de la Biblia para resolver las desavenencias en el hogar. Le dijo que a muchas familias les había ayudado el libro El secreto de la felicidad familiar, editado por los testigos de Jehová. A los pocos días de llevarle la publicación, la hermana lo llamó de nuevo por teléfono, y él exclamó: “¡Este libro ha salvado mi matrimonio!”. De hecho, hasta había reunido a la familia para hablarle de los buenos consejos que había leído en sus páginas. Como resultado, empezó a estudiar la Biblia y no tardó en asistir regularmente a las reuniones cristianas.

Una proclamadora del Reino de Dinamarca que comenzó un estudio bíblico por teléfono comenta: “El superintendente de servicio me animó a participar en la predicación telefónica. Al principio me retraje, pues pensé: ‘Esto no es para mí’. Sin embargo, un día me armé de valor y marqué el número del primer amo de casa. Sonja contestó y, tras una breve conversación, accedió a recibir publicaciones basadas en la Biblia. Una noche que dialogamos sobre el tema de la creación, ella expresó que le gustaría leer el libro La vida… ¿cómo se presentó aquí? ¿Por evolución, o por creación? Le dije que sería estupendo que pudiéramos vernos y hablar del tema, y aceptó. Cuando llegué, ella estaba preparada para el estudio, y desde entonces hemos estudiado todas las semanas”. Nuestra hermana concluye diciendo: “Durante muchos años le había pedido a Jehová un estudio bíblico, pero no esperaba conseguirlo en la predicación telefónica

Fuente | W03 15/11 Págs. 21-22 Párrs. 13-14

Un hermano de más de 80 años que asiste asiduamente con su esposa a las reuniones cristianas dijo: “Nos hemos acostumbrado a ir a las reuniones y no queremos estar en ningún otro sitio. Queremos estar donde estén los siervos de Jehová. Es allí donde nos sentimos a gusto”. ¡Qué ejemplo tan animador para todos nosotros!

“Siempre que se trate de algo espiritual y yo pueda estar ahí, no me lo pierdo.” Este es el lema de Jean, una cristiana viuda con más de 80 años. “Claro, tengo mis momentos de tristeza —prosigue—, pero ¿por qué deberían estar tristes los demás cuando yo lo estoy?” Entonces, con ojos fulgurantes, expresa el gozo que le produce visitar otros países para asistir a actividades edificantes en sentido espiritual. En un viaje reciente les dijo a los que iban con ella: “Ya no quiero ver más castillos. ¡Lo que quiero es salir a predicar!”. Aunque no conocía el idioma local, Jean pudo despertar el interés de algunas personas por el mensaje bíblico. Además, durante varios años apoyó a una congregación que necesitaba ayuda, aun cuando eso le supuso aprender otro idioma y viajar una hora de ida y otra de vuelta para asistir a las reuniones.

Fuente | W07 01/06 Pág. 22 Párr. 5-6

En una pequeña localidad de la Argentina, dos precursoras especiales vieron a un matrimonio que llevaba un perro herido en una carretilla. Las hermanas se brindaron a transportarlos en su auto para ir al veterinario, ofrecimiento que la pareja aceptó agradecida, especialmente en vista de que ninguno de sus vecinos se había ofrecido. Las precursoras se enteraron de que el hombre era catequista y que asistía con su esposa a todas las procesiones que se realizaban en honor de los santos. Con todo, su activa participación en la Iglesia Católica no les impidió aceptar las revistas La Atalaya y ¡Despertad! Después de visitarlos por unos dos años, las precursoras los invitaron a la Conmemoración. Aunque aquella noche estaba lloviendo con fuerza, la pareja asistió y quedó impresionada por el afectuoso recibimiento que tuvieron. Es más, dijeron que por primera vez comprendían el significado de la Cena del Señor. Ahora estudian la Biblia con regularidad y asisten a todas las reuniones, sin preocuparse por lo que puedan decir sus vecinos católicos.

Fuente |  Yb Págs. 60-61

Predicando a un perro

En El Salvador, un hombre ataba a su agresivo perro enfrente de la puerta cuando veía a los testigos de Jehová en el vecindario. Esperaba que los Testigos se fueran, y luego introducía el perro en casa. Los hermanos nunca podían hablar con ese hombre. De modo que un día decidieron intentar algo diferente. Sabiendo que el hombre oía lo que decían, decidieron predicar al perro. Llegaron a la casa, saludaron al perro y le dijeron que les alegraba tener la oportunidad de conversar con él. Hablaron del tiempo en que la Tierra se convertirá en un paraíso, donde nadie estará enfadado y hasta los animales serán pacíficos. Se despidieron cortésmente del perro y siguieron adelante. Para su sorpresa, el hombre salió de su casa y se disculpó por nunca haber dado a los Testigos la oportunidad de hablarle. Aceptó las revistas, y se empezó un estudio bíblico. Este hombre ahora es nuestro hermano, una de “las cosas deseables”.

Fuente | W00 15/01 Págs. 18-19 Párr. 17

Bolivia:

Eric y Vicky son de California (EE.UU.) y llevan doce años en Bolivia. Un superintendente de circuito les sugirió que se mudaran a Santa Rosa. “Tan solo hay dos teléfonos en el pueblo, y no hay acceso a Internet —dice Vicky—. La fauna del lugar es muy variada. A menudo vemos caimanes, ñandúes y grandes serpientes mientras vamos en motocicleta por los alrededores. Pero nosotros estamos aquí por las personas, no por los animales. Damos clases bíblicas a la familia Vaca, formada por una pareja joven con cuatro hijos pequeños que vive a unos 26 kilómetros [16 millas] del pueblo. Antes, el esposo se emborrachaba, pero ya no. Todas las semanas va en bicicleta al Salón del Reino con su familia y su hermana menor. Su esposa y su hija más pequeña viajan en la rejilla portaequipaje con él. El hijo de nueve años lleva a su hermanita en otra bicicleta, y el de ocho años va en la suya propia. Tardan tres horas en llegar.” Esta familia de veras ama a Jehová y hace todo cuanto puede por reunirse con la congregación.
En tan solo dieciocho meses, tres personas han reunido los requisitos para bautizarse, y unas veinticinco asisten al nuevo Salón del Reino de Santa Rosa. Aunque son muchos los que desean estudiar la Biblia, tienen que hacer frente a grandes obstáculos a fin de servir a Jehová.

Brasil:
Marina y Osni, una pareja de misioneros que sirve en una aislada población cerca de la frontera con Brasil, nos cuentan que muchas personas de aquí no ven el matrimonio como una unión permanente, por lo que tienden a ser muy promiscuas. “Este es un problema que impide su progreso espiritual —comenta Osni—. Para quienes desean llegar a ser cristianos verdaderos, el proceso es caro y complicado. Algunos tienen que resolver asuntos pendientes de relaciones anteriores y entonces legalizar su matrimonio. Pese a esto, cuando entienden que se trata de un requisito bíblico, algunos hacen notables esfuerzos a fin de juntar el dinero necesario para pagar los trámites.” (Romanos 13:1, 2; Hebreos 13:4.)
Marina nos cuenta la experiencia de Norberto: “Él había tenido varias parejas antes de vivir con una mujer que trabajaba de panadera. La señora era treinta y cinco años menor que él y tenía un hijo a quien él adoptó. Al ver que el muchacho crecía, Norberto quiso ser un buen ejemplo para él. Por eso, cuando un Testigo fue a la panadería y le ofreció un curso bíblico, lo aceptó a pesar de que no sabía leer y tenía más de 70 años. Al conocer los requisitos de Jehová, Norberto y su pareja se casaron, y más tarde se bautizaron. Ahora el muchacho es un cristiano responsable, exactamente lo que su padrastro quería que fuera. Norberto aprendió a leer, y hasta ha pronunciado discursos en las reuniones de la congregación. Aunque está débil a causa de la edad, es un ministro celoso de las buenas nuevas”.

Fuente | W06 15/02 Pág.11

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