El hermano Nelson Avilán, miembro de la familia Betel en Colombia para el año 1993 recibió esta experiencia de los hermanos Manning de España
Una hermana en Londres, Inglaterra, que había estado confinada a una silla de ruedas antes de conocer la verdad, estaba dando testimonio por escrito redactando una carta a diario por más de diez años y nunca había recibido respuesta alguna.
Cuando el superintendente de circuito visitó su congregación ella solicitó hablar con él y le comentó su situación completamente y le dijo: voy a dejar de escribir cartas, pues nadie me ha contestado nunca, Jehová no me quiere, me doy por vencida. El viajante le respondió: Usted no puede hacer eso, recuerde que cuando se bautizó usted le dijo a Jehová que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por él. Usted no sabe el bien que sus cartas han podido hacer, de manera que no debe parar. Jehová no ha terminado con usted todavía. Entonces recuerde… usted no puede darse por vencida.
Nuestra hermana se retiró un poco enojada. Ella tenía un programa de radio favorito que escuchaba cada semana. Una semana después de la visita del superintendente de circuito ella sintonizó su programa. El presentador comenzó explicando que había estado ausente porque su madre había muerto de repente y todavía se encontraba muy acongojado, pero que necesitaba regresar a su empleo. Nuestra hermana comenzó a pensar en lo que el viajante le había dicho y decidió hacer una carta más.
En la carta le comentó al presentador cuánto había disfrutado de su programa y luego empezó a darle testimonio acerca de la esperanza segura de la resurrección. A la semana siguiente sintonizó el programa y el presentador comenzó agradeciendo a todas las personas por las cartas de consuelo recibidas y luego agregó, pero tengo una carta que verdaderamente me llegó al corazón y deseo leérselas a ustedes. ¡Y pasó a leer toda la carta de la hermana por la radio! Ella se sintió muy feliz y comenzó a meditar en lo que el viajante le había dicho, que Jehová no había terminado con ella.
Inmediatamente le empezó a escribir una carta más completa sobre la esperanza paradisíaca al presentador y lo animó a estudiar la Biblia. Un día de la semana cuando se encontraba almorzando escucho que alguien llamaba a la puerta y cuando abrió había un hombre allí quien dijo: yo sé que usted no conoce ni cara, pero cierre los ojos por un momento y quizás reconozca mi voz, tan solo quería conocer a la persona que me escribió esas bellas y emocionantes cartas. Deseo comentarle que quiero de corazón ver a mi querida mamá en la resurrección, de manera que necesito con urgencia aprender lo que la Biblia dice. Quería saber si estaría usted dispuesta a recibirme una vez a la semana para que me enseñe más acerca del paraíso en la tierra.
La hermana recordó de nuevo las palabras…Jehová no ha terminado con usted. De modo que este buen hombre y su esposa vinieron a la casa de la ha hermana y estudiaron celosamente la Biblia y antes de que transcurriera mucho tiempo progresaron en la verdad y se bautizaron.
Un día toda la familia de él vinieron a la casa de la hermana y le dijeron: hemos tenido una reunión familiar y nos gustaría hacerle una pregunta, en vista de que Ud. Ha hecho tanto por nosotros apreciaríamos hacer algo por usted. ¿Vendría a vivir con nosotros y así podremos cuidarla? La hermana con lágrimas en los ojos y muy emocionada aceptó la oferta y recordó las palabras del superintendente cuando dijo:
“JEHOVÁ NO HA TERMINADO CON USTED”
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